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lunes, 31 de octubre de 2011

"Truco o Trato 2 : Ha vuelto" - Tristán



          Hay quien no conoce nunca la felicidad , pero no es mi caso. Hace un año mi vida era perfecta , mis padres , un matrimonio ejemplar que salían los fines de semana al cine y a dar paseos por la playa nos habían criado siempre en un entorno de amor  , mi hermano Marcos y yo aprendimos desde pequeños a querernos y aunque como buenos hermanos a veces discutíamos ahora hasta eso se echa de menos .Mis  amigos detestaban pasar tiempo con sus  familias , pero yo no , porque cuando estábamos juntos éramos más fuertes y porque todo era mejor cuando ellos estaban a mi lado , ahora ya nada es igual.
       Desde la desaparición de Marcos nada ha sido igual , y lo peor son las pesadillas. Cada noche revivo aquel momento en que entré en casa siguiendo un rastro de sangre desde la calle y vi como al final  se encontraba raspado en la madera del suelo de la casa  esas palabras carentes de sentido pero espeluznantes a la vez, “¿Truco o trato?” y Marcos , ya no estaba y desde ese día nunca estuvo más. La policía pasó un tiempo buscando patrones de actuación similares a los de otros asesinos pero nada encajaba , la conmoción vecinal aminoró hasta que mi pobre hermano quedó en la mente colectiva del pueblo de Mount Pleasant como un niño desaparecido más.
-          “Alice cariño , Max está aquí!” – Grita mi madre desde la planta baja sacándome de mi ensoñación .
-          “Ya voy mamá!” -  Max , mi mejor amigo había sido tremendamente paciente conmigo y  se había marcado como tarea extracurricular sacarme de casa y más ahora que se acercaba la fecha señalada.
 Halloween nunca fue una fiesta que apreciásemos especialmente , siempre solíamos ir de acampada familiar evitando toda la parafernalia de los disfraces y las calabazas sonrientes, ahora se había convertido en un día que ninguno quería repetir.  Probablemente sea por eso que la visión de una de esas grandes calabazas en la ventana del salón me impresionó sobre manera, imagino que es la manera que mis padres tienen de permanecer atados al mundo real.
-          “Gracias señora Webber , le devolveré a Alice antes de la media noche “– dice Max sonriente ante mi llegada.
-          “Bien, no os alejéis mucho del pueblo, Alice ¿ puedes acompañarme un momento? necesito hablar contigo antes de que te vayas”  – asiento y nos escaqueamos hacia la cocina.
-          “Sé que ya eres lo suficientemente mayor como para no tener que darte indicaciones de ningún tipo , pero las cosas que hay ahí afuera no discriminan entre niños de 16 o jovencitas de 20 años…..”– el tono de mi madre presagiaba lo peor, una nueva reproducción de  la charla que lleva repitiéndome todos estos meses.
-          “Mamá , ya hemos hablado muchas veces de esto. No estaré mas tarde de la media noche en casa y estaré con Max en todo momento, no va a pasarme nada.”
-          “Cariño es importante que me hagas caso especialmente hoy…”
-          “Los asesinos no diferencian entre una hora y otra y mucho menos entre un día u otro para matar, creo que sabemos bien que si algo tiene que suceder lo hará de todos modos!” – nada mas haberlo dicho ya me arrepiento, últimamente estoy a flor de piel. -“Lo siento , supongo que necesito salir de aquí. Entiendo tu preocupación pero créeme mamá hoy no es un día que me apetezca estar fuera ,no llegaré tarde."

Ya en el coche Max rompe el silencio.

 – "¿Bueno a donde hoy?tengo la misión de hacerte feliz y no permitiré que lo sabotees así que…"

No mentía, su misión había sido hacerme feliz y desde que la tragedia invadió mi vida el pasado año el ha sido el único que ha estado ahí , al principio me resistí y así perdí a muchos de mis amigos , pero en una ocasión cuando creía que no había vuelta atrás Max me llevó a hacer una pequeña excursión  , no me dijo donde íbamos hasta que al anochecer divisé en el horizonte las luces de Manhattan. Nuestra pequeña excursión nos costó una reprimenda de mis padres pero me hizo ver que era hora de continuar y luchar. Pero hoy todo el dolor parece latir con mas fuerza. Desde entonces Max , su coche y yo salimos a buscar nuevos rincones por los que seguir soñando entre acres de los frondosos bosques que rodean Mount Pleasant

-          “¿Alice me estás escuchando? “– Mi cara de ida lo dice todo –

-          “Em , si ! decías algo sobre, … no , no te estaba escuchando. Lo siento pero no puedo evitar darle vueltas a la cabeza … y pensar que ese asesino sigue por ahí suelto…. “ – la rabia me come por dentro-

-          “Se que hay poco que yo pueda hacer ahora mismo , pero déjame intentarlo” – dice cogiendo mi mano , no se si estoy preparada para esto.

-          Quito mi mano algo mas bruscamente de lo que querría – “Max…”

-          “Encontré esto en la puerta de tu casa cuando llamé al timbre” dice cortándome súbitamente y señalando sobre la guantera a un sobre.

-          Extrañada cojo el sobre y de el saco un papel con una caligrafía bastante adornada aunque dura , como si hubiese sido escrita a prisa.”A ver ,¿ que jueguecito se te ha ocurrido hoy para a menar la velada?" – digo mientras abro el sobre.

-          “A mi no me mires , por una vez realmente es un sobre que estaba ante tu puerta . Creí que sería mejor dártelo ahora, pone tu nombre e imagino que tu madre no te hubiese dejado tranquila hasta saber todos los detalles del remitente y el contenido”

-          “Chico listo! “ – Digo sonriendo mientras enfoco mis ojos en el contenido del papel , no hay mucho que leer pero lo poco que hay me deja helada:



Ha vuelto – “Grimmoire, Samhain Impedimentia” – Ayuntamiento , 10 , 1.

-          “ Max para el coche!”

-          Paramos y me bajo del coche sin saber bien que hacer , Max me acompaña sin entender que sucede – “¿Alice estás bien? ¿Qué sucede?” – Se acerca a mi y echa un vistazo por si mismo a lo que en el papel  está escrito.

-          “Esto no tiene ningún sentido ¿Quién a regresado?”

-          “¿Quién crees tu?”

-          Me mira perplejo “No , Alice esto debe ser algún tipo de broma pesada , todo el mundo en el pueblo conoce lo sucedido podría ser alguien con ganas de dar una broma pesada”

-          “Max , dejando de lado  el hecho de que no creo que nadie me odie tanto en este pueblo como para jugar con la desaparición de mi hermano...”– Bueno menos Bianca Stewart esa zorra con traje de animadora siempre me ha tenido tirria , no que narices , ni siquiera ella sería tan cruel!- “…la nota contiene la indicaciones de un libro , son datos del archivo del ayuntamiento de Mount Pleasant , quizá alguien haya querido ponernos en la pista para encontrar a quien fuera que se lo llevó antes de que vuelva a atacar.”

-          “Alice esto no tiene ningún sentido , a parte ¿Cómo sabes que la nota habla de un libro?”

-          “No se , ¿quizás gracias a los interminables trabajos de lengua que nos tuvieron buscando durante horas pequeños libros en latín en el sótano del ayuntamiento?”- Añado con un desdén de desesperación.

-          “Bueno aun así aquí hay mucho que no me encaja y dudo que una nota anónima vaya a resolver lo que un año de investigación policial no ha podido.”

-          “¿No podrías sencillamente apoyarme , iremos allí y si no hay nada volveremos, que tenemos que perder?” Digo poniendo ojitos , intentando por una vez utilizando mis “armas de mujer”.

-          “Es que , simplemente no quiero que te hagas daño a ti misma creándote falsas esperanzas, pero  iremos si eso te hace quedarte más tranquila , pero después de esto tienes que prometerme que se acabó.”

-          “Lo prometo. Vamos es solo media hora en coche…” – digo con alegría y un súbito impulso de emoción-

-          “Yo no he dicho que fuésemos a ir hoy , ¿has visto la hora? Tu madre  te matará si nos retrasamos más” dice con un repentino aire de responsabilidad que pese a no gustarme del todo siempre me hace sentir cálida y en brazos de alguien.

Nos ponemos en camino , es curioso como un pequeño pueblo con un bosque de lo más pintoresco puede convertirse en algo de lo más espeluznante cuando cae la noche . Hemos llegado y con la promesa de vernos mañana bajo del coche para observar que la casa se ve oscura , las luces están apagadas lo cual significa que ni se han parado a esperar , la bronca va a ser monumental parece que he arruinado el único intento de mis padres por seguir adelante , incluso esa horrenda calabaza ya no está en la ventana…

Miro mi reloj mientras introduzco la llave en la cerradura cosa que me cuesta pues la única luz que tengo es la que la luna llena proyecta sobre mí , abro la puerta y por un momento la cabeza me da vueltas  y me paralizo al leer bajo el suelo de mis pies escarbado en la madera como si la historia se repitiese “¿Truco o Trato?”

Corro escaleras arriba – “Mamá , Papá!”

 Llego al dormitorio de mis padres y trato de encender las luces pero no responden cuando me paro a mirar a la cama , y veo los cuerpos sangrientos de mis padres y sus expresiones inertes de terror , mis ojos se enfocan en una figura agazapada a los pies de la cama y que se confundía con las sombras de la noche ,poco a poco empieza a girar su cabeza hacia mi con una sonrisa enorme que jamás olvidaré. Entonces al fin puedo reaccionar y corro escaleras abajo hacia la puerta oyendo unas pisadas como de pies descalzos que suenan cada vez mas claras tras de mi. Atravieso el umbral de la puerta a la vez que dan las doce en el antiguo reloj de la casa y oigo con una voz de ultratumba casi suspira mi nombre a mi espalda.

No paré de correr hasta que llegué a casa de Max donde pude llamar a la policía , pero ya era demasiado tarde. Tal y como un año atrás no había rastro de cuerpos en la casa y solo las marcas sangrientas en la cama de mis padres y esa inscripción en el suelo de la entrada avalaban que algo extraño había vuelto a esa casa.

Empiezo a derrumbarme en los brazos de Max mientras la policía nos cuenta en el salón junto a sus padres lo encontrado en la casa , ojalá pudiese contar lo que vi. No , no pienso permitirlo , no puedo permitirlo. Sea lo que sea ese ser que había en mi casa no pasaré un año esperando a su regreso. Entonces recuerdo la nota , que aún aguarda en mi bolsillo , ahora tengo algo por donde empezar , y un año entero para descubrir que persigue a mi familia.

La puerta de la casa se abre y se oyen unos pasos lentos pero firmes que se aproximan al salón para dejar ver una figura en el contorno de la puerta que tiene pocos lugares en mi memoria , y cuya cara tengo presente gracias a las sendas fotos que tengo de ella.

-          Alice , es hora de que vuelvas a casa. – Dice con tono firme y cálido mi abuela.

lunes, 24 de octubre de 2011

"Noches de Halloween" - Yasumi Murasaki


       Las decoraciones macabras y brillantes, los disfraces y las luces de apariencia provocativa en los centros nocturnos, son algunas de esas cosas que le dan ese toque único a la festividad, haciéndole posible que pueda competir incluso con la navidad.
Es el tipo de noche en la cual nadie se extrañaría de ver a un hombre embutido en pantalones de cuero negro, sentado en una banca a las afueras de un centro comercial. Nadie se indignaría por el estilo de la vestimenta que lleva puesta, he incluso los más cohibidos e hipócritas de mente retrógrada posan sus ojos en su persona, para admirar su silenciosa presencia. Después de todo, no cualquier hombre se vería bien vestido de aquella manera.



       Espera sentado, paciente, con mirada ausente como si pudiera ver más allá del escenario que se presenta ante sus ojos. Nadie lo hace, pero reconoce el deseo casi enloquecedor de acercarse a él que causa en las personas, es algo completamente natural y comprensible, pero prefiere ignorar aquello. Sin embargo, sonríe cortésmente a un grupo de chicas que se han juntado cerca de donde está sentado y superficialmente las escucha cuchichear y reír tontamente, como si aquello fuera un sonido más. Como si todas aquellas voces de diferentes tonalidades y texturas fueran tan solo una melodía de fondo.
       Su semblante es duro, y a pesar de las contrastaciones en su persona, se puede apreciar a través de las pequeñas arrugas casi imperceptibles que es un hombre relativamente joven. Es demasiado, demasiado atractivo. Atrayente a cualquiera. No solo eso, más que atrayente sería la descripción correcta… y aún así, nadie se le acerca. Nadie se atreve a hacerlo. E incluso algunos lo miran con recelo, sin poder apreciar la sensación de calma que el hombre es capaz de dejar en los corazones que suplican silenciosos por si solos. Sin querer hacerlo.

    Una sonrisa triste cubre su rostro a causa del rechazo recibido, y baja la cabeza para no inquietar a nadie. Y el tiempo sigue corriendo. Las chicas que estaban antes han cambiado por otras, ahora el grupo es mixto, y gran parte lleva con orgullo su disfraz de aire sexista. Pasan dos largas horas, un eterno martirio. Pero ya está cerca, no necesita preguntar, lo sabe al sentir aquella sensación muy dentro de sí mismo. Las nubes de los cielos se han tornado de mil colores trayendo consigo lo que él más desea: Oscuridad. Y la oscuridad trae de la mano, la oscuridad lleva casi flotando a una espigada figura que se avienta a sus brazos.

Parte del público se retira, algunos abrumados por cosas que no comprenden y desconocen que se asientan suavemente en su alma, pero con su ser-consciente aún resentido que las rechaza inquieto. Otros, de mentalidad más simple y primitiva, con el deseo aún en sus manos se retiran al ver que no podrán competir con aquella aparición de frágil belleza, aquella figura de delicada constitución que se funde en los brazos de su amante.

Un demonio.



- Vaya Gabe, ese conjuntito que traes te queda de las mil maravillas. —Alburea la figura más pequeña con un toque de burla en su fina voz, sin lograr que emoción alguna cruce por aquel rostro insondable.

Te extrañe, gritan los ojos del mayor antes de regresar su mirada al horizonte.


- Este año me disfracé de una muñeca de porcelana, cree mi propia versión sexy ¿Qué te parece?

- Estoy aterrado, no quiero ni voltear a verte. —Contesta permitiéndose una media sonrisa sin despegar la mirada del cielo desprovisto de nubes.


-¿Que no quieres verme? —La muñeca se hace la ofendida con un puchero exagerado, para luego disimular exageradamente lo más que se pueda sin dejar de parecer disimulado.

El más grande, el gótico, no puede evitar sonreír divertido al ver la pantomima que está armando su pareja. Es una obra de arte, una estrella creada a mano de dioses paganos.
La muy descarada muñeca ondea su vestido presumiendo la interior de alta costura que lleva puesta, y no puede contener por más tiempo la risa.



- Vaya, incluso te has puesto máscara en las pestañas.

- ¡Las pestañas! —Resopla descontenta, pero luego la sonrisa pícara aparece para adornar su rostro. —Es el servicio completo.- Ya veo. —Sonrisa ladina compite contra sonrisa ladina


- Tú… ¿quieres el servicio completo Gabe?

Y se hace el silencio.
Una suave ráfaga de viento mese suavemente los cabellos de ambos cuerpos. Cuerpo alto observa a cuerpo pequeño. Mira la muñeca de porcelana que tiene enfrente, el encaje adornando su vestido, las medias arriba de las rodillas parcialmente escondidas bajo el faldón y aquel pequeño capote en su cabeza, sin contar la descarada evidencia de haberle robado los zapatos a una prostituta.


- Bailarina exótica, cariño. —Le corrige sonriendo como si fuera la verdad más obvia del mundo. Esa había sido la razón de su tardanza.

Sus mejillas llevan un colorete rosa aperlado, y las pestañas falsas coronan aquellos ojos color miel. Sin embargo, no se le veía ridículo, todo lo contrario. Despertaba una extraña lasciva enfermiza. ¿Dónde había escuchado a alguien decir el temor que le tenía a ese tipo de muñecas? Y aunque podrían tener razón para temerle a aquella en particular, no era parte de las demás muñecas, esta era una edición especial. Solo para él.



-Que tanto me ves ahora. —Muñeca se acerca a mancha negra, su voz lo había sacado de su ensimismamiento. Es todo lo contrario a esta. Él simplemente se había vestido basándose en los estándares gótico-dark, con un intenso negro rellenando sus párpados y enmarcando sus ojos ébano. —Hey, ¿qué sucede contigo? No piensas hablar esta noche, eh?
- No sabes que tan malo puedo ser. —Aquel comentario más que fuera de lugar había sido algo desconcertante, por no decir inusual. Ya averiguaría luego…
- Sorpréndeme. —Los ojos enmielados de la muñeca reflejaban en su brillo las luces de neón y los carteles luminosos que los observaban mayormente desde abajo.

Y le entrega esos labios a quien tanto los había deseado ¿Cereza? mientras el faldón del vestido hace una deliciosa presión sobre el pantalón, le araña suavemente con las uñas pintadas de algún color tornasolado, marcando aquel cuerpo como suyo. Y le detienen, le detiene porque no le gusta la extraña delante de él.


- ¿Ahora qué? —El mohín de fastidio recalca su disgusto
- Yo, creo que… —Debía ser cuidadoso con las palabras que usaría, después de todo no quería provocar una horda de asesinatos o algo parecido. —Riehl*, creo que es más que obvio que vine a verte a ti, ¿recuerdas? Fue divertido al principio, siempre lo es. Pero te quiero a ti, no a la marioneta extraña de turno que me presentas por esta noche.
- Si, sobre todo ‘‘verme’’. —Cada vez se hace más evidente su molestia. —Pero bueno, que se le va a hacer si el señorito ya está incómodo.

Una densa e improvisada neblina nocturna va cubriendo la azotea. Los que se encuentran abajo apenas se dan cuenta, las luces de autos y locales que empiezan su rutina al caer la noche presentan un mundo aparte rodeado de aquellas arenas del silencioso desierto. Aquello impide ver el momento en que la ropa esponjada y el maquillaje desaparecen.



- Bien, ya está. Gracias por fastidiarme la noche. —Su voz es un eco metálico en la oscuridad.

La neblina, que resultó ser más bien un vapor negruzco, va disipándose poco a poco al alrededor de las dos figuras. La delicada silueta parada a la orilla de la azotea esta recortada en luz y sombras de un mundo que no es el de ellos, de la muñeca no quedan más que los ojos y el recuerdo.


   Esta noche, las estrellas guardan su distancia ausentes, no vayan chismosas a contarle a su padre al ver al sujeto de cabello ceniciento recorrer con extasiada mesura la piel bronceada de ángel, de una apariencia casi rojiza. El muchacho suspira ante el contacto, después de tanto fuego ardiente la calidez está matizada con un toque de frescor, y el hombre se estremece ligeramente cuando con la tibieza de sus dedos toca aquella piel caliente por naturaleza, como si las llamas le abrazaran el cuerpo aún estando lejos de aquellos dominios. Y bebe la sangre del hombre, la luz que cae en forma de lágrimas de sus ojos oscuros.



Pero no deben detenerse por eso. No perderán el tiempo en cosas que ya han pasado, porque tienen trescientos sesenta y cinco días
y uno más, para torturarse con aquellos pensamientos. Pero solo aquel leve suspiro para poder estar juntos una vez más. Bajan por las escaleras y ya fuera, se dirigen a un lugar donde saben que no se juzgará por ver a un hombre de cabellos cenizos llevar de la mano a alguien que da la ilusión de ser un jovencito apenas rozando la pubertad.


- Apuesto a que no creerían si les dijéramos quién de los dos es el vejestorio, Gabe. —Se sonríe Zariehl, ya más calmado, mientras pasan entre la caldeada masa de cuerpos haciéndose paso para entrar a alguna habitación.

Son seis horas antes de que amanezca el sol. 

Murasaki. 2011 - Más en su blog ,accede por aqui !

viernes, 21 de octubre de 2011

"Bebida de una noche" - Yasumi Murasaki


    
       Siento tu anhelo repentino, incluso a través de la larga distancia entre pared y pared que nos separa en este enorme salón lleno de gente. Sabes que estoy aquí, el objeto de tu mudo deseo en una fantasía inconsciente. Sabes que estoy aquí, lo sientes, pero no sabes quién soy
e involuntariamente empiezas a impacientarte. Tomo mi tiempo para cruzar entre la masa de personas, me regodeo entre la enmarañada danza de brazos y piernas de un monstruo de mil cabezas, disfrutando con cada pensamiento lujurioso que inevitablemente se agolpa en tu mente al aparecer yo en tu campo de visión. ¿Qué es lo que no puede ser, mi frágil mariposa? ¿A qué te refieres con que aquellos pensamientos no son tuyos? Me acerco a ti y veo que te pones nerviosa, pero las
ansias son más. Crecen y te arañan por dentro. Apenas eres capaz de balbucear un saludo que revolotea por un instante sobre aquella bruma de voces antes de desaparecer. Ah, así que de repente de has vuelto tímida. ¿Dónde quedó toda aquella lasciva? Pero la noche es larga y con tiempo de sobra para obtener tu confianza.

        Un escozor de herida recién abierta sube por tu espina dorsal hormigueándote en la espalda, puedo sentir tu alma retorcerse en tu interior mientras tus sentidos ignoran la penosa advertencia.
Tomo tu cintura delicadamente apartándote de la multitud al invitarte a beber cualquier cosa.

                                     — Querida, el mundo es la copa de la cual yo bebo. —

        Te sientes complacida ante mis palabras, tomándolas como un refinado alago sin pensar en lo extraño que es el hecho de que te sientas de aquella manera por semejante frase de un tipo que apenas hoy por la noche acabas de conocer. Los dos sabemos que en diferente compañía aquella frase te hubiera asustado, pero no importa. No quiero que pienses en ello.



        La música retumba en nuestros tímpanos y el gentío vibra a nuestros pies. Sonrío ante tu imagen retorciéndose disimuladamente mientras el último atisbo de voluntad desaparece. Te guio de nuevo, esta vez con un brazo pretendiendo descansar sobre tus hombros cuando lo que hace es estar
rodeando tu cuello. Nos dirigimos hacia el área VIP en la que, ahora recuerdas, era tu gran sueño poder estar, y te recuestas sensual en uno de los sillones.Pido otra bebida para los dos, la cual te es desconocida y en vez de preocuparte te divierte. Me agradas… Y no, por supuesto que no pretendo embriagarte.


       Las han traído apenas y ni siquiera las miras. Te he regalado un momento de frenesí, solo para tu disfrute. Solo por no negarte a ser mía. No importa el hecho de que jamás habrá posibilidad de que alguien pueda hacerlo. Sé que escuchaste mi risa sisear entre mis dientes pero no te detienes por ello. Algo parecido a lucidez te hace preguntarte de repente que haces encimada sobre un desconocido y encuentras la respuesta en la piel roja de los sillones de vinilo.
 <>
Miras de reojo las bebidas que nunca tocarás que reposan seguras sobre la mesilla que tenemos en frente. No parecen importarte pero las miras una última vez, parecen ajenas a todo lo que vives, la cristalería empañada. Y les das la espalda.

De nuevo tú delicioso pero algo patético sentido de supervivencia logra hacerse notar sobre los demás.El mismo atisbo de lucidez y confusión es el que intenta comprender por qué estás fuera en ‘aquel callejón en las cercanías’ del antro, al momento en que te conozco más a través de las imágenes que se forman en mi mente. Veo a la pequeña niña de cabello negro jugando con insectos y
las dulces golosinas escondidas en la casa de muñecas, veo a la joven pelearse con su tía y a la muchacha dar su primer beso, escucho el llanto del bebé de ojos claros… y veo de regreso a la mujer retorciéndose de placer entre mis brazos. Gimoteas nombres desconocidos y palabras que no me interesan.
 Eres una necia por pensar que me interesaste más allá de este momento. Estás tan ciega que no terminas de comprender que lo que tendí ante ti fue una telaraña de fantasías y no notas el corte en tu muñeca, tan ciega que confundes el tipo de mirada que te dirijo con una como la que tienes ahora, pero no importa, porque eres hermosa. Eres hermosa y es lo único real ahora.

Ves con anhelo y pasión escandalosa al hombre que se  encuentra aprisionándote contra los muros de aquel oscuro callejón en algún suburbio de mala muerte ¿Qué cómo llegamos ahí? Pero lo piensas sin pensar. Es como si, repentinamente, un manto de excitación fuera el que me hubiera dado cobijo durante esta noche, dices para ti.
Y sé lo que piensas, se lo que sientes. Porque cada sensación y sentimiento yo lo he puesto allí, pero ¿Para qué preocuparme ahora por eso? Abres los ojos con desmesura y un grito se ahoga en tu garganta al momento en que yo me ocupo de abrir ese corte enalguna parte estratégica de tu cuello.
Intentas escapar en vano.

— ¡Pero si hace un momento decías que nos estábamos divirtiendo! — Te digo sin querer evitar la sonrisaque atraviesa mi cara. Pero tú, al contrario, me miras horrorizada. ¡Si, lucha! Lucha por la vida que perdiste desde el momento en que fije mis ojos en ti. La queabandonaste desde el momento en que aceptaste mi mirada.

       Mi máscara de seriedad vuelve a ocupar su lugar, almomento que aprisiono tus muñecas hasta que el coloretéreo que toman compite con el blanco de tus ojos.

Surge un debate interno… me encantas. No sé si reírmecomo histérico o llorar a mares ante la inútil batalla que libras. Abro otro corte. Más sollozos y tomo de tu boca lo que quiero, ahogando con eso los gritos lastimeros y aterrados que son una mezcla entre desesperación y sentidos reclamantes.
Voy a mi tiempo, lo disfruto. Ni muy lento ni muy suave, ni muy profundo ni muy salvaje. Encuentro en tu mirada la mirada de la ofrenda de carne preparada para el sacrificio, la de alguien que sabe, acabará degollado.Mirada disfrazada de petición y súplica silenciosa.
Un último intento hecho en vano.
Y fuera de toda lógica te derrites los últimos segundos con una pasión que acaba de ser satisfecha, una oleada de agradecimiento en el favor final a un cuerpo deshecho. El último sorbo, reconfortante después de aquella avasalladora sacudida.

Me encargo de aquél amasijo marchito que en otro tiempo fue un cuerpo de delicia. Arreglo mi vestimenta y peino mi cabello con los dedos ya limpios, no sin antes asegurarme de borrar todos aquellos vestigios de mi cuerpo. Me separo de mi saco nuevo que duró seis noches
antes de ser manchado por un placer de dioses. Las nubes que ocultaron el crimen a los ojos de la luna se abren paso para recibirme, mientras me dirijo a otro lugar donde los brazos y piernas sean uno solo de nuevo.

— Querida, el mundo entero es mi copa… y tú eres la bebida la cual yo bebo.

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